miércoles 26 de noviembre de 2008

Vote PIDA


Fin de la primera década del siglo XXI, época convulsa, vientos de cambio soplan sobre el mundo. Candidatos politizados, sin ningún compromiso ideológico, frívolos y corruptos.

Para este 2010 ya tiene una opción

Vote PIDA! Juntos Hacia El Progreso...

Para más información comuniquese con la casa club cerca de su hogar...

lunes 24 de noviembre de 2008

Como cagarse en Dios sin culpabilidad: Empoderamiento del mundo Ateo



"Probablemente no hay dios, así que dejá de preocuparte y disfrutá de la vida".

Este eslogan lucirá en los autobuses de Londres a mediados de enero. Se trata de la primera campaña ateísta en Reino Unido financiada con donaciones de contribuyentes anónimos. Y ha sido un éxito. No es algo aislado. Esta semana se ha puesto en marcha una iniciativa similar en Washington. Parece que la hora de los no creyentes ha llegado. ¿Está el ateísmo tomando una nueva conciencia más activa en la sociedad?

No es fácil confesar que uno es ateo, es decir, que niega la existencia de Dios, según señala el biólogo Richard Dawkins, conocido como el rottweiler de Darwin por su férrea defensa de la teoría evolucionista. "La situación de los ateos hoy en día en América es comparable a la de los homosexuales 50 años atrás", escribe Dawkins en el ensayo El espejismo de Dios. "Los ateos son mucho más numerosos, sobre todo entre la élite educada, de lo que muchos creen", prosigue. El problema es que, a diferencia de otros grupos religiosos, no están organizados. "Un buen primer paso podría ser generar una masa crítica con aquellos que desean salir a la luz y así animar a otros a hacer lo mismo. Pueden hacer mucho ruido".

En El espejismo de Dios , Dawkins expone su hipótesis de que Dios no existe, sostiene que no necesitamos la religión para ser morales y que podemos explicar las raíces de la religión y la moralidad en términos no religiosos.

La razón de este nuevo movimiento está, irónicamente, en los propios fundamentalistas religiosos, según sostienen varios especialistas. "La beligerancia de las religiones lleva a la gente a tocar a rebato", explica el teólogo de la Universidad Carlos III Juan José Tamayo. "Las religiones han despertado de un modo social y culturalmente agresivo, porque reclaman una presencia en el espacio público; quieren intervenir en la vida privada y tener un peso político. En definitiva, quieren que los Estados sean confesionales". Una idea con la que coincide el filósofo Reyes Mate, profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): "La crítica a la religión resurge cada vez que la religión se quiere convertir en principio moral de la democracia".

Este nuevo ateísmo lucha contra la religión en la arena dialéctica. "Esa hostilidad que yo y otros ateos expresamos ocasionalmente contra la religión está limitada a las palabras. No voy a poner una bomba a nadie, ni a decapitarlo, ni a lapidarlo, ni a quemarlo en la hoguera ni a crucificarlo ni a estrellar aviones contra sus rascacielos", escribe Dawkins. De hecho, el propio lema del bus ateísta británico se aleja del dogmatismo. El probablemente reconoce que igual que no hay pruebas de la existencia de Dios, tampoco las hay de lo contrario.

Los mandamientos de Dawkins

En 'El espejismo de Dios', Dawkins presenta una lista de principios morales laicos válidos universalmente. La elaboró a partir de una lista encontrada al azar en Internet, para demostrar que son unos valores comunes que no necesitan legitimación religiosa. Estos son algunos.

- No hagas a otros lo que no quieras que te hagan.

- No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho si media el arrepentimiento.

- Prueba todas las cosas: revisa tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar incluso las creencias más arraigadas.

- Respeta el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.

- Fórmate opiniones independientes basadas en tu razón y en tu experiencia: no permitas ser manejado.

- Cuestiónalo todo.

- Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten de la suya.

- No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos y cómo estar en desacuerdo contigo.

Fuente. www.elpais.com, 24 de noviembre, 2008

martes 18 de noviembre de 2008

No se, no me importa

Tal vez una de los mayores obstáculos a mi ascenso a la categoría de bombeta nacional, es que no tengo respuestas ensayadas, no poseo un guión que me “salve la tanda” ante el acoso revoloteador del reporterillo de "farándula". (Se publicó anteriormente un post sobre el origen de esta palabreja, ver "De profesión farandulero")
Puede ser esto precisamente lo que transfigura a los civiles en civiles, el barniz que disuelve las facciones de nosotros los genéricos, y nos endilga el epíteto de “maes”, a todos y cada unos de los dignos representantes masculinos de nuestra especie que no salimos en tele. Pero atención, la verdad, no es que me queje, puesto que mi condición de genérico deambulante me confiere el derecho universal a profesar mi religión favorita: la indiferencia, fe inmortal sostenida por sus dos sempiternos pilares: “no sé, no me importa”.
Existen tantas cosas que no me importan, que ignoro y tolero con un complaciente descaro, simple y sencillamente, porque nadie me lo pregunta.
Me sirvo de estas líneas para hacer un llamado unívoco, en favor de la ignorancia o en su defecto la indiferencia, para que estas pequeñas reglas de urbanidad sean acogidas, so pena de muerte, por taxistas cacatúas y peluqueros parlanchines (aunque taxonómicamente la denominación debería ser a la inversa). Deseo un silencio a prueba de balas entre mi punto de salida y mi destino, deseo con extrema vehemencia un mutismo de campeonato mientras me someto sumiso al aguacero de mis propios cabellos.
Desearía poder proyectar a voluntad, en mi frente, los sempiternos pilares ante las ráfagas inquisidoras de cualquier impertinente que desee conocerme a fondo sin mi previo concentimiento.
¿Es necesario tener una opinión sobre todas las minucias que no constituyen la arquitectura de lo que llamo mi vida?, ¿me es útil tener un color favorito, no soportar la mentira, ser pícaro o tímido, desear la paz del mundo, acabar con la hambruna mundial y salvar a las ballenas?
NS/NR.

lunes 3 de noviembre de 2008

El cambio climático visto por los fachos y los sucedáneos de Heildelberg

Existe una consideración de tinte fascista solipsista no exenta de interés, al menos desde la perspectiva de su inmenso caudal imaginativo. Se refiere, pues, a las causas de la transformación vertiginosa de los patrones climáticos, o más bien, a las causas de la transformación en las determinaciones de la percepción del clima. Una vez que la eglógica placidez de la Región Autónoma de Escazú (RAE) dio paso a un absoluto descalabro urbano-territorial, y una vez que la brisa fresca de las montañas de San Antonio se embulló de un nauseabundo y soporoso vapor, entonces sí que empezó a importar el asunto del calentamiento global. Claro está, la historia no es nueva. El ya conocido fenómeno del reciclaje debe su origen, en parte, a la visceral molestia de los burgueses que veían sus playas de veraneo inundadas de embases desechables. Pero en la RAE poco importan esas cosas. Es absolutamente plausible que un peatón sea asesinado de manera impune por un yanqui frenético que conduce su camioneta (máxime cuando los únicos puentes peatonales son erigidos para los empleados de hipermás). Tan sólo porque el semáforo de perimercados se hace de oídos sordos ante los disuasivos vítores de un claxon y porque las calles de la RAE siguen siendo trillos de carreta con maquillaje de asfalto. Y sucede luego que los altos condominios son diminutas burbujas de confort en un sitio que no ofrece las condiciones básicas para ejercer plenamente la ciudadanía de un jubilado o un yuppie. Aún a pesar de que exista Tony Roma´s para los más parcos y el cine de Lindora para los espíritus más sensibles. La existencia al medio día, en opinión de estos hiperbóreos, requiere a lo sumo de las prerrogativas del aire acondicionado. De otro modo es imposible. Debo confesar, por otra parte, que tengo cierta simpatía por ellos. Es más, de un modo o de otro soy uno de ellos y hasta comulgo con sus consignas. Compartimos un mismo sentimiento de odio hacia el clima caliente. Lo único que nos diferencia en tales posiciones es mi inseparable ventilador TCC Fashion Fan Deluxe, de cuyas tres velocidades sólo funciona la segunda; sin olvidar, claro está, que mis 27 años de inutilidad consumada me mantienen firme en la convicción de ser usuario de autobuses y de cai-tech. Propensos como son a los ejercicios especulativos de toda índole, estos hiperbóreos han desarrollado imaginativas interpretaciones del aumento en la temperatura promedio de la RAE o, mejor dicho, de la percepción que tenemos de la temperatura (antes de seguir quiero recordar la memorable reunión de la Asociación de Mujeres de la RAE, llevada a cabo en el 2004 en la Plaza Itscatzú, en la que se sostuvieron conversaciones sobre el peligro de la gripe aviar, al tiempo que en Cañas, Paquera o en Cachabri la gente deliraba con el dengue). En palabras de muchos de ellos, lo que ha sucedido con la RAE (y en general con el Valle Central, exceptuando Cartago) se relaciona con un proceso de managüización y antioquización del clima.[1] Según estas consideraciones, el elevado número de inmigrantes nicaragüenses y refugiados colombianos (en especial de Antioquia) ha provocado una transformación en la percepción de la realidad climática, ya que éstos, a fuerza de habitud, son incapaces de concebir condiciones climáticas civilizadas. El mundo es una alucinación colectiva y la alucinación colectiva es la suma aritmética de todas las alucinaciones individuales. Cartago, sitio predilecto de curas, viejos y tuberculosos, es un campo de densidad poblacional bajo en el que aún es posible ver la niebla. Escazú, por el contrario, es un polo económico al que peregrinan miles de nicaragüenses y colombianos en busca de trabajo. Fuentes fidedignas señalan las reales intenciones que existen para elaborar un proyecto de incentivo a la migración escandinava, así como otro tipo de extravagancias como el establecimiento de una colonia sami (lepona, como le llaman) en el Bajo de los Anonos. Al parecer, el único obstáculo son los renos y la vocación trashumante del pueblo sami. De cualquier manera el problema está ahí y está lleno de hipotecas y de Wall Street. Según cálculos estimados por la asociación de meteorólogos de la RAE, cada vez que estos inmigrantes o refugiados pronuncian la palabra “casa”, la temperatura aumenta 0,1 grados centígrados.


[1] Respecto a este último punto quiero subrayar las incisivas críticas que ha recibido la oficina del ACNUR por parte del ex ministro de seguridad Fernando Berrocal.