
Husmeando (como es cotidiano) encontré este artículo del pasado 15 de Julio de la revista Rolling Stone en su edición argentina. Iba directo a Mútica, sin embargo al notar que cuenta con descripciones y aluciones algo llamativas, consideré daba tanto para su discusión así como para cualquier otro mecanismo de análisis en Cherac. Que lo ¿disfruten?
¨Costa Rocka
Algunas postales de una escena musical under que es pura vida.
Se suele pensar que Costa Rica (y Centroamérica en general) es un lugar solo de calipso, música tropical y donde Vilma Palma e Vampiros o The Sacados aún vienen a recaudar algunos colones de los bolsillos nostálgicos. No es una impresión tan errónea ni alejada de la realidad, como que también podés ver a los Infected Mushroom en el Club Vértigo, a Jairo en el Teatro Melico Salazar o a Piero tocando en la inauguración de un centro comercial de San José. ante 50 personas (según me contaron).
Pero en esta tierra también hay una escena musical local floreciente que tiene algunos exponentes con calidad de exportación. Basta recordar que fue una banda tica, Le Pop, quien ganó la primera edición del concurso latinoamericano de MTV La Zona de Combate, un par de años atrás.
Hace unos días estuve en el Jazz Café de Escazú, especie de La Trastienda local, en los conciertos de dos de los más interesantes grupos del under local. Primero, el trip electroétnico de Santos & Zurdo, dúo integrado por Santos Gassiebayle, un argentino radicado desde hace diez años en Costa Rica que toca el sitar de forma hipnótica sobre el drum & bass que dispara Fernán Castro.
Luego, Castro se calzó la guitarra para estar al frente de Parque en el Espacio, ajustado y potente cuarteto con aires al primer Radiohead y elementos progresivos que reúne, a su vez, a integrantes de otras destacadas bandas locales, como Gandhi y Evolución. Una suerte de "supergrupo" local.
Pero si vas para San José y tenés un corazoncito darkie como el mío, tenés que escuchar a Anemonah. Hacen pocas presentaciones en vivo, ya que invierten mucho en una cuidada puesta en escena, pero si no los podés ver andá a la disquería Insomnio y comprate Cage, su excelente EP debut: no te vas a arrepentir y solo cuesta 3.000 colones (unos 20 pesos).
Justo mi viaje a El Salvador coincidió con el recital de otra banda para seguir con atención: The Flying Pancake, un electro rock con mucha performance visual y un sonido que recuerda a Daft Punk y Empire of the Sun.
Y no me quiero olvidar del buen post rock de Poper, el indie instrumental de los jovencitos Zòpilot, y de Los Cuchillos, cinco pandilleros que ofrecen una divertidísima mezcla de surf y rockabilly en clave horror movie de los 50 y 60.
Entre playas y volcanes, la movida de chepe, como le dicen acá a la noche josefina, ofrece sonidos calientes y una escena que amaga con hacer erupción en cualquier momento.
A seguir conociendo.¨
Pueden verlo en Rolling Stone
* Imagen modificada con fines ¨ilustrativos¨
lunes 27 de julio de 2009
Costa Rocka (¿?)
lunes 20 de julio de 2009
Quiero ser galán de telenovela
“¿Qué porqué te quiero?, son mil cosas a la vez, es estar contigo es buscar tu abrigo, es un no se qué”.
Al valiente que se atreva a repetir tres veces esta frase frente a un televisor de perilla, blandiendo un cepillo eléctrico en su mano derecha; enquistado el tiempo en un ominoso mediodía de cualquier entre semana, mientras el fresco de mora borbotea pacientemente en la cocina…
Al valiente que conjure al Espíritu de Las Telenovelas Pasadas y logre desenterrar al mismo de su vetusto féretro de Topacio y Esmeralda, será visitado tres noches después por la arrulladora voz del mismisímo Carlos Mata* enfundado en una autoritaria bata de médico cirujano, quien, armado de un dedo acusador y una mueca de desaprobación silente señalará al invocador temeroso y le espetará la siguiente sentencia: “serás galán de telenovelas”.
Perteneciente a una milenaria estirpe de domadores de serpientes, el galán de telenovela es un aspirante a camaleón que ensaya una y otra vez el mismo papel calzando las botas escamadas del médico y del arquitecto, profesiones que a fuerza de repetición matutina deben hacernos creer que le endilgan el epíteto de “galán” a un mortal con un nombre sonoramente largo, en donde incluso su profesión es parte vital del abolengo que corona su nombre (el arquitecto…., el doctor….).
Tal parece que para llevar a buen puerto la travesía de un culebrón es necesario ser médico o arquitecto, lo que aún no está claro es si el galán escogió esa carrera como requisito para graduarse de galán, o si es la carrera la que desemboca en un incontrolable alud de galanura, sea cual fuera el caso, el arquitecto José Enrique Campos Miranda (interpretado estupendamente por el talentosísimo Arturo Peniche, toda una institución en lo que respecta al histrionismo rosa) deslumbró (¿y a quién no?) a la inocente Morelia con su aureola de macho cabrío de mediana edad y sexys kilos de más, la química en pantalla era innegable y contagiosa: durante mucho tiempo he buscado sin éxito un amor sincero entre las nobles muchachas que emigran hacia la capital en pos de un futuro mejor ó, (y más dramático) huyendo de algún pasado tumultuoso. Si hay algo que las telenovelas nos enseñan es que el amor franqueará todo obstáculo ya sea ceguera repentina, locura temporal y obviamente una diferencia abisal de clases.
El galán de telenovela sabe muchísimas cosas, sabe que a la hora de realizar un monólogo mental debe mover graciosamente la cabeza hacia arriba y torcer la boca como si se hubiera lavado la boca con bosta de vaca. (Precisamente el día de ayer pude presenciar una clase magistral del Maestro Carlos Mata en pleno monólogo mental, antes de emprender la huida en motocicleta por los foros de Venevisión), sabe también que a la hora de apechugar una terrible noticia debe manejar el acercamiento dramático y la música de mal augurio con la cadencia de un bailarín de tango, (porque no es nada fácil asimilar que la madre de nuestros hijos resulta ser nuestra media hermana).
Ciertamente la ignoracia puede ser bendición, pero también puede conducir a actos abominables: el día de ayer, realicé fervorosamente la invocación al Espíritu de las Telenovelas Pasadas, al terminar el sacrosanto ritual caí en cuenta de mi blasfemia: aparecióseme el Maestro Carlos Mata, flanqueado por sus arcángeles Guillermo Capetillo y Guillermo Dávila, ambos con sendas expresiones reprobatorias. El Maestro sacudió su bata de médico con furia mientras me dirigió las siguientes palabras: ¡Réprobo, infiel, nunca serás galán de telenovelas, porque tu… (acercamiento dramático y música de mal augurio) tu no tienes segundo nombre!!!.
*Si el lector ignora quién es Carlos Mata favor evitar leer el texto desde las primeras comillas hasta el punto final.
Al valiente que se atreva a repetir tres veces esta frase frente a un televisor de perilla, blandiendo un cepillo eléctrico en su mano derecha; enquistado el tiempo en un ominoso mediodía de cualquier entre semana, mientras el fresco de mora borbotea pacientemente en la cocina…
Al valiente que conjure al Espíritu de Las Telenovelas Pasadas y logre desenterrar al mismo de su vetusto féretro de Topacio y Esmeralda, será visitado tres noches después por la arrulladora voz del mismisímo Carlos Mata* enfundado en una autoritaria bata de médico cirujano, quien, armado de un dedo acusador y una mueca de desaprobación silente señalará al invocador temeroso y le espetará la siguiente sentencia: “serás galán de telenovelas”.
Perteneciente a una milenaria estirpe de domadores de serpientes, el galán de telenovela es un aspirante a camaleón que ensaya una y otra vez el mismo papel calzando las botas escamadas del médico y del arquitecto, profesiones que a fuerza de repetición matutina deben hacernos creer que le endilgan el epíteto de “galán” a un mortal con un nombre sonoramente largo, en donde incluso su profesión es parte vital del abolengo que corona su nombre (el arquitecto…., el doctor….).
Tal parece que para llevar a buen puerto la travesía de un culebrón es necesario ser médico o arquitecto, lo que aún no está claro es si el galán escogió esa carrera como requisito para graduarse de galán, o si es la carrera la que desemboca en un incontrolable alud de galanura, sea cual fuera el caso, el arquitecto José Enrique Campos Miranda (interpretado estupendamente por el talentosísimo Arturo Peniche, toda una institución en lo que respecta al histrionismo rosa) deslumbró (¿y a quién no?) a la inocente Morelia con su aureola de macho cabrío de mediana edad y sexys kilos de más, la química en pantalla era innegable y contagiosa: durante mucho tiempo he buscado sin éxito un amor sincero entre las nobles muchachas que emigran hacia la capital en pos de un futuro mejor ó, (y más dramático) huyendo de algún pasado tumultuoso. Si hay algo que las telenovelas nos enseñan es que el amor franqueará todo obstáculo ya sea ceguera repentina, locura temporal y obviamente una diferencia abisal de clases.
El galán de telenovela sabe muchísimas cosas, sabe que a la hora de realizar un monólogo mental debe mover graciosamente la cabeza hacia arriba y torcer la boca como si se hubiera lavado la boca con bosta de vaca. (Precisamente el día de ayer pude presenciar una clase magistral del Maestro Carlos Mata en pleno monólogo mental, antes de emprender la huida en motocicleta por los foros de Venevisión), sabe también que a la hora de apechugar una terrible noticia debe manejar el acercamiento dramático y la música de mal augurio con la cadencia de un bailarín de tango, (porque no es nada fácil asimilar que la madre de nuestros hijos resulta ser nuestra media hermana).
Ciertamente la ignoracia puede ser bendición, pero también puede conducir a actos abominables: el día de ayer, realicé fervorosamente la invocación al Espíritu de las Telenovelas Pasadas, al terminar el sacrosanto ritual caí en cuenta de mi blasfemia: aparecióseme el Maestro Carlos Mata, flanqueado por sus arcángeles Guillermo Capetillo y Guillermo Dávila, ambos con sendas expresiones reprobatorias. El Maestro sacudió su bata de médico con furia mientras me dirigió las siguientes palabras: ¡Réprobo, infiel, nunca serás galán de telenovelas, porque tu… (acercamiento dramático y música de mal augurio) tu no tienes segundo nombre!!!.
*Si el lector ignora quién es Carlos Mata favor evitar leer el texto desde las primeras comillas hasta el punto final.
viernes 3 de julio de 2009
Mañana concierto de Ricardo Assjona

Dejen sus comentarios, todo lo que quieran decir de este gran personaje, por el que la gente paga hasta 70 mil colones para ir a verle... Si me lo topo, lo orino... Lo juro!
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