Fotografía recién tomada en San Francisco de 2 Ríos. Me hizo la semana!!

viernes 25 de septiembre de 2009
miércoles 23 de septiembre de 2009
¿Latinos?
A continuación presentamos una graciosa caricatura de la "cultura latina" que se comercializa en las cadenas televisivas. Un gracioso estereotipo.
lunes 14 de septiembre de 2009
¿Quién pondría usted?

Recientemente Alemania lanzó una campaña publicitaria contra el SIDA donde presentan la imagen de Adolfo Hitler haciendo el amor con una mujer (los alemanes obviaron que también puede ser un hombre). De acuerdo con el director de la camapaña publicitaria, Dirk Sliz, inicialmente no sabían que rostro utilizar para la publicidad, solamente deseaban que fuera un rostro malvado. No les tomo mucho tiempo a los alemanes resolver que el rostro de Hitler calificaba para la publicidad (¡qué egocéntricos!...digo..¡qué eurocéntricos!). Cherac se une a esta campaña de divulgación en Costa Rica y queremos saber a quién pondría usted. Usted puede responder en los comentarios.
miércoles 2 de septiembre de 2009
adidas samba

Primero tomo uno de esos buses escandalosos que van de San Pedro al centro de San José. Cualquier manera de matar el tiempo durante el viaje resulta imposible (salvo la sesuda reflexión, por supuesto). No puedo jugar rapid roll en mi celular ni puedo continuar con la lectura de un librito de J.G. Ballard con el que entretengo mis mañanas de bochorno. Finalmente llego a la parada. El bus se detiene arbitrariamente en medio de la calle y la añosa fachada de Chelles y la venta de aguas de pipa y el mae vestido como una postalita de tosty (presumiblemente retro) figuran a esa altura de la avenida central. Todo ocurre cuando faltan pocos minutos para las 10 de la mañana. Procuro guarecerme del sol y camino por el margen norte del bulevar (cuando nos aproximemos a diciembre la elíptica me obligará a cambiar de estrategia). Presto atención a las tiendas cuyos ventanales exhiben zapatos tenis, muy a pesar de las persuasivas exhortaciones de los vendedores. Detesto comprar zapatos. No obstante, decido coquetearle a la nostalgia. No está mal, de todos modos. Recuerdo las adidas color verde que me acompañaron en la adolescencia. Caigo en cuenta de que, inexplicablemente, han transcurrido más de 5 años desde la última vez que compré tenis. Y ahí están las adidas samba color verde, casi iguales a las que tuve a los 16 años. Y también aparecen las adidas campus color negro y las vans. La nostalgia a veces es más persuasiva que las exultantes sugerencias de los vendedores de zapatos. Me animo a entrar a una de esas tiendas cuyos rótulos siempre ostentan tipografías agresivas. Extreme, se llama esta. Me paseo frente a los estantes y admiro la enorme variedad de zapatillas deportivas que ofrece el mercado. Hay todo un anaquel donde se observa la más insólita profusión de diseños. Tenis converse cuyos estampados van desde las calaveritas emo o el diseño clásico hasta la célebre portada del dark side of the moon (pasando por algún motivo hip-hopsero que exalta la violencia). Cada uno de ellos al alcance de mi mano bajo un módico precio que ronda la quinta parte de mi salario mensual. De seguro en el rostro se me dibuja una mueca de frustración. Un sujeto de acento indefinido me indica gentilmente que los ejemplares que lucen una bolita roja tienen 30% de descuento. Parece un buen tipo. Sobrecogido ante la posibilidad de resucitar mi juventud busco en vano alguna calcomanía roja en las adidas samba color verde o en las converse clásicas de color azul o en las vans. Es imposible. Tan sólo me encuentro con unas tenis negras marca circa que muestran figuras precolombinas de un pésimo gusto y con unas converse que parecen uno de los jeans pepe acido wash que usaba mi hermana. Sigo buscando y mi nostalgia se convierte en algo casi compulsivo. Voy a una, a otra y a otra tienda y todas con los mismos precios. Mi búsqueda, sin ser, en rigor, algo exhaustivo, me conduce hasta las cercanías del mercado central. El fascinante ramillete de olores me invade con telegramas de ajinomoto, legumbres y mariscos dudosamente refrigerados. Qué más da. Un café negro, un arreglado y la certeza de que en vez de calzarme con unas adidas samba color verde, acabaré comprando la falsificación de converse North Star (según me dijeron son canadienses) que vi en la tienda Chiquilines. Luego tomo un bus hasta mi oficina y en el trayecto me pregunto cómo irá a ser la nostalgia de los hijos que aún no tengo.